Rojo y blanco
Rojo y blanco —Le daré todo el dinero que crea necesario. Si su orgullo le permite aceptar una gratificación, la tendrá usted y considerable. En una palabra, hay que triunfar; según mi opinión particular es preferible gastar quinientos mil francos a tener a Mairobert frente a nosotros en la Cámara. Es un hombre tenaz, prudente, considerado, terrible. Desprecia el dinero y tiene mucho. En dos palabras, no puede haber nada peor.
—Haré cuanto esté a mi alcance para evitarle la presencia de ese señor.
Después de estas palabras, pronunciadas con gran frialdad, el ministro salió del palco. Tuvo que saludar a cincuenta personas y estrechar ocho o diez manos antes de que pudiera llegar a su coche, en el cual hizo subir a Luciano.