Rojo y blanco
Rojo y blanco —Es mi único recurso, caballeros, y si llega a conocerse, si pudiera ser sospechada doce horas antes de las elecciones, todo estaría perdido. Ya que, señores, éste es uno de los peores departamentos de Francia; ¡veintisiete suscriptores del National y ocho de la Tribune]! Pero a ustedes, caballeros, que gozan del favor y de la confianza personal del ministro, nada puedo ocultarles. Deben saber que no pondré en marcha mi maniobra electoral, que no prenderé fuego a la mecha hasta tanto no vea, por lo menos a medio decidir, el nombramiento de presidente de la mesa electoral; ya que si la bomba estallara demasiado pronto, serían bastantes dos horas para que todo estuviera perdido, caballeros: la elección y la posición de este vuestro humilde servidor.