Rojo y blanco
Rojo y blanco Reconoció militarmente la ventana desde la cual se habÃan reÃdo de él; tenÃa un encuadre gótico y era más pequeña que las demás; pertenecÃa al primer piso de un gran edificio, al parecer de construcción muy antigua, pero recientemente restaurado siguiendo los gustos de la región. Se habÃan abierto las ventanas del primer piso, pero las del segundo conservaban los cruceros de la construcción original. Aquella casa semi-gótica tenÃa una verja de hierro moderna y magnÃfica que daba a la calle del Reposoir, la cual formaba ángulo recto con la de la Pompe. Encima de la puerta, Luciano leyó en letras de oro, sobre un mármol negruzco: Residencia de Pontlevé.
Aquel barrio era triste, y la calle del Reposoir parecÃa de las más hermosas, pero también la más solitaria de la ciudad; por todas partes crecÃa la hierba.
—¡Con cuánto desagrado contemplarÃa esta casa tan triste —se dijo Luciano—, si no la habitara una mujer que se ha burlado de mÃ, y además, con motivos para hacerlo! Pero ¡al diablo la provinciana! ¿Dónde estará el paseo de esta ciudad? Busquémoslo.