Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A Leuwen estuvo a punto de terminársele la paciencia.

—Pero, señor prefecto, ¿el correo no sale a medianoche?

—Entre medianoche y la una.

—¡Pues bien! El señor Coffe tiene una memoria tan prodigiosa, que aquí donde le ve usted, recibe al dictado mis informes, se acuerda de todo maravillosamente bien y corrige a veces las repeticiones que puedo cometer u otras pequeñas faltas. ¡Tengo tantas preocupaciones! No conoce usted ni la mitad de ellas.

Con frases como éstas y aún con otras más ridículas todavía, Leuwen y Coffe pasaron mil apuros para mandar nuevamente al señor de Roquebourg a su prefectura.

Los dos amigos regresaron a las once y redactaron una carta de veinte líneas al ministro. Dicha carta, dirigida al señor Leuwen padre, fue echada al correo por Coffe.

El prefecto se extrañó mucho cuando, a las doce menos cuarto, su ujier fue a decirle que el señor consejero del ministerio no había enviado ninguna carta a París. Su extrañeza fue en aumento cuando el director de la oficina de correos le informó de que ningún despacho había sido dirigido al ministro a través de la oficina. Aquel hecho sumió al prefecto en las más profundas meditaciones.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker