Rojo y blanco
Rojo y blanco —Consideras al ministro excesivamente inteligente —dijo Coffe—. Obras en la mejor defensa de tus intereses, como decimos en el Comercio. Pero una carta de veinte lÃneas no le satisface. Probablemente presenta toda su correspondencia al rey, y si se le consulta recurre a tu carta. Ésta serÃa considerada suficiente si fuera firmada por un Carnot o un Turenne. Pero, permÃteme que te diga, señor comisario para las elecciones, que tu apellido todavÃa no evoca ninguna masa enorme de acciones prudentes.
—¡Bien!, demostremos esa prudencia al ministro.
Los viajeros se detuvieron cuatro horas en una aldea y escribieron al ministro más de cuarenta páginas acerca de los señores Malot, Blondeau y Roquebourg. La conclusión era que, aún sin necesidad de destituciones, el señor Blondeau obtendrÃa una mayorÃa de cuatro a dieciocho votos. El procedimiento decisivo inventado por el señor Roquebourg, la quiebra de los comerciantes de Nantes, el nombramiento de Aristides Blondeau como secretario general del ministerio de Hacienda y, en fin, los veinticinco luises para el señor vicario general, fueron explicados al señor ministro en carta aparte, toda ella cifrada, dirigida al señor M…, calle de Cherche Midi, n.º 3, que era donde se hallaba la oficina encargada de recibir y redactar las cartas que Su Excelencia deseaba fueran consideradas como escritas de su puño y letra.