Rojo y blanco

Rojo y blanco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Este no fue pronunciado con la rabia de un pedante ultrajado.

—¡Señor, voy a tener el honor de hacerle mi petición por escrito! Espero que usted se atreverá también a darme la respuesta por escrito. Mandaré un correo al ministro.

—¡Un correo!, ¡un correo! No tendría usted caballos, ni correo, ni pasaporte. ¿Sabe usted, caballero, que a partir de B… hay orden de no dejar pasar a nadie sin un pasaporte firmado personalmente por mí y, además, de una forma particular?

—¡Pues bien!, señor prefecto —dijo Leuwen poniendo un intervalo muy marcado entre cada una de sus palabras—, no existe gobierno posible desde el momento en que usted desobedece las órdenes del ministro del Interior. Tengo órdenes para el general, e inmediatamente voy a pedirle que le detenga a usted.

—¡Hacerme detener! ¡Pardiez!

Y el pequeño prefecto se abalanzó sobre Leixwen, que cogió una silla y le obligó a detenerse a tres pasos de distancia.

—Señor prefecto, con su actitud, primero recibirá una paliza y a continuación será usted detenido. No sé si esto le gustará.

—Caballero, es usted un insolente y me dará cuenta de ello.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker