Rojo y negro
Rojo y negro ¿El corazón, ingrato, no te hará dar con el medio de decirme que me quieres antes de irte a dar ese paseo? Suceda lo que suceda; puedes estar seguro de una cosa: no sobreviviría ni un día a nuestra separación definitiva. ¡Ah, mala madre! Son dos palabras vanas estas que acabo de escribir, mi querido Julien. No las siento; solo puedo pensar en ti en este momento, no las he puesto sino para que no me censures. Ahora que me veo en el momento de perderte, ¿para que disimular? ¡Sí! Que mi alma te parezca atroz, pero ¡no mentiré delante del hombre al que adoro! Bastante he engañado ya en mi vida. Anda, te perdono si ya no me quieres, desde mi punto de vista es cosa de poco pagar con la vida los días felices que acabo de pasar en tus brazos. Tú sabes que me costarán un precio mayor.