Rojo y negro
Rojo y negro —Nunca me rebajaré a hablar de mi valentÃa —dijo con frialdad Julien—; es una bajeza. Que el mundo juzgue por los hechos. Pero —añadió, tomándole la mano— no puede concebir cuánto apego le tengo y cuánto me alegra poder despedirme antes de esta cruel ausencia.