Rojo y negro

Rojo y negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«¡Qué par! —se decía Julien—. Ni aunque me dieran la mitad de todo lo que roban querría vivir con ellos. El día menos pensado me traicionaría; no podría refrenar la manifestación del desdén que siento por ellos.»

Tuvo, no obstante, que asistir a varias cenas de igual categoría, por orden de la señora de Rênal; Julien se puso de moda; le perdonaban el uniforme de guardia de honor o, más bien, esa imprudencia era la causa verdadera de su éxito. No tardó en Verrières en no hablarse sino de quién saldría ganador en la lucha por llevarse al erudito joven, si el señor de Rênal o el director del depósito. Esos dos caballeros formaban con el padre Maslon un triunvirato que tenía tiranizada la ciudad desde hacía mucho. Al alcalde le tenían envidia, los liberales estaban quejosos de él; pero, a fin de cuentas, era noble y estaba hecho para ser superior, mientras que el padre del señor Valenod no le había dejado ni seiscientas libras de renta. Y él había tenido que pasar de la compasión por el mal frac verde manzana que todo el mundo le había conocido de joven a la envidia por sus caballos normandos, por sus cadenas de oro, por sus fracs traídos de París, por su prosperidad actual.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker