Rojo y negro
Rojo y negro —¿Llevas encima números de Le Constitutionnel?
—¿Qué dices? —preguntó Fouqué.
—Te pregunto si llevas algún número de Le Constitutionnel —siguió diciendo Julien con el tono de voz más reposado—. Aquà los venden a franco y medio cada uno.
—¡Cómo! ¡Liberales incluso en el seminario! —exclamó Fouqué—. Pobre Francia —añadió adoptando la voz hipócrita y el tono meloso del padre Maslon.
Aquella visita habrÃa impresionado mucho a nuestro héroe si, al dÃa siguiente sin ir más lejos, algo que le dijo el seminarista jovencito de Verrières, que le parecÃa tan niño, no lo hubiese hecho caer en la cuenta de un importante descubrimiento. Desde que habÃa entrado en el seminario, el comportamiento de Julien no habÃa sido sino una serie de maniobras equivocadas. Se rio amargamente de sà mismo.
La verdad es que las acciones importantes de la vida las llevaba adelante con destreza; pero no cuidaba los detalles; y los listos, en el seminario, solo piensan en los detalles. En consecuencia tenÃa ya fama entre sus compañeros de librepensador. Lo habÃa traicionado una gran cantidad de acciones menudas.