Rojo y negro

Rojo y negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El prelado mandó que le trajesen ocho tomos extraordinariamente encuadernados y quiso escribir de su puño y letra, debajo del título del primero de ellos, una dedicatoria en latín para Julien Sorel. El obispo presumía de su excelente latín; acabó diciéndole, con un tono serio que contrastaba por completo con el del resto de la conversación:

—Joven, si se porta usted bien, tendrá algún día la mejor parroquia de mi diócesis, y no a cien leguas de mi palacio episcopal; pero hay que portarse bien.

Julien, cargado con los libros, salió no poco asombrado del palacio del obispo cuando estaban dando las doce.

Su ilustrísima no le había dicho ni palabra del padre Pirard. A Julien lo extrañaba sobre todo la gran cortesía del obispo. Nada sabía de una urbanidad en las formas como aquella, unida a un aire de dignidad tan natural. Lo que más le llamó la atención a Julien fue el contraste al ver de nuevo al padre Pirard, que lo esperaba impaciente.

Quid tibi discerunt? (¿Qué te han dicho?) —le gritó con voz sonora desde que lo vio de lejos.

Como Julien se embrollaba un poco al traducir al latín las palabras del obispo, el antiguo director le dijo con su tono duro y sus modales carentes por completo de elegancia:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker