Rojo y negro
Rojo y negro »Yo, en su lugar, no me meterÃa nunca en bromas con ese apuesto joven; y, antes de aceptar sus proposiciones, completamente corteses, pero que la ironÃa daña un tanto, harÃa que me las repitiera más de una vez.
»No le ocultaré que el joven conde de La Mole lo despreciará al principio porque solo pertenece a la clase media. Un antepasado suyo era miembro de la corte y tuvo el honor de que le cortasen la cabeza en la plaza de Grève el 26 de abril de 1574 por causa de una intriga polÃtica. Usted es el hijo de un carpintero de Verrières y, además, a sueldo de su padre. Sopese bien esas diferencias y estudie la historia de esta familia en Moreri[35]; todos los aduladores que almuerzan en su casa hacen de vez en cuando lo que ellos llaman alusiones delicadas a ese autor.
»Tenga buen cuidado con la forma en que responda a las bromas del señor conde Norbert de La Mole, jefe del escuadrón de húsares y futuro senador de Francia, y no me venga luego con quejas.
—Me parece —dijo Julien, poniéndose muy encarnado— que a un hombre que me desprecia no deberÃa responderle siquiera.
—No tiene idea de cómo es ese desprecio; solo se manifestará en elogios exagerados. Si fuera un necio, podrÃa caer en la celada; si quisiera hacer fortuna, deberÃa caer en ella.