Rojo y negro
Rojo y negro A las seis, el marqués lo mandó llamar; miró con evidente desagrado las botas de Julien:
—Tengo que reprocharme un error: no le he dicho que todos los dÃas a las cinco y media tiene que vestirse.
Julien lo miraba sin entender:
—Quiero decir que debe ponerse medias. Arsène se lo recordará; por hoy yo me disculparé en su nombre.