Rojo y negro
Rojo y negro Un joven muy pulido, con bigotes, muy pálido y muy esbelto entró a eso de las seis y media; tenÃa una cabeza pequeñÃsima.
—¡Que siempre tenga usted que hacerse esperar! —dijo la marquesa, cuya mano estaba besando.
Julien cayó en la cuenta de que era el conde de La Mole; le pareció encantador desde el primer momento.
«¡Será posible que sea ese el hombre cuyas bromas ofensivas habrán de echarme de esta casa!», se dijo.