Rojo y negro
Rojo y negro A Julien le pareció que el marqués tenÃa cara de estarse aburriendo.
Cuando andaban por el segundo servicio, le dijo a su hijo:
—Norbert, solicito tus amables atenciones para el señor Julien Sorel, a quien acabo de tomar en mi estado mayor y del que pretendo hacer un hombre si eyo fuera posible.
»Es mi secretario —le dijo el marqués a media voz a su vecino de mesa— y escribe ello con y.
Todo el mundo miró a Julien, que le hizo una inclinación de cabeza quizá excesivamente marcada a Norbert; pero en general gustó su forma de mirar.