Rojo y negro

Rojo y negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El contrincante de Julien era un miembro de la Academia de Inscripciones que, por casualidad, sabía latín; halló en Julien a un excelente humanista, no tuvo ya el temor de avergonzarlo y probó en serio a ponerlo en apuros. En el acaloramiento del combate, a Julien se le olvidaron por fin los espléndidos muebles del comedor; llegó a exponer, acerca de los poetas latinos, ideas que su interlocutor no había leído en ninguna parte. Como hombre honrado que era, las alabó en el joven secretario. Por ventura, empezó una conversación sobre si Horacio había sido pobre o rico: un hombre grato, voluptuoso y despreocupado que hacía versos para entretenerse, igual que Chapelle, el amigo de Molière y de La Fontaine, o un pobre diablo, un poeta laureado que iba siguiendo a la corte y escribiendo odas para el cumpleaños del rey, igual que Southey, el acusador de lord Byron. Se habló del estado de la sociedad en tiempos de Augusto y de Jorge IV; en las dos épocas, la aristocracia había sido todopoderosa; pero en Roma vio cómo le arrebataba el poder Mecenas, que no era sino un simple caballero; y, en Inglaterra, había dejado a Jorge IV más o menos en el lugar de un dux de Venecia. Esta conversación pareció sacar al marqués del estado de embotamiento en que el aburrimiento lo tenía sumido desde el comienzo de la cena.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker