Rojo y negro
Rojo y negro —De acuerdo —dijo Julien encantado; y se fueron a buscar al señor C. de Beauvoisis en la dirección indicada en las tarjetas, en lo más recóndito del Faubourg Saint-Germain.
Eran las siete de la mañana. Hasta que pidió que lo anunciaran, no se le ocurrió a Julien que podría ser el joven pariente de la señora de Rênal que tenía un empleo tiempo ha en la embajada de Roma o de Nápoles y que le había dado una carta de recomendación al cantante Geronimo.
Julien le entregó a un ayuda de cámara muy alto una de las tarjetas que le habían arrojado la víspera y una de las suyas.