Rojo y negro
Rojo y negro Esa misma noche el caballero de Beauvoisis y su amigo dijeron por todos lados que el tal señor Sorel, un hombre impecable por lo demás, era hijo natural de un amigo Ãntimo del marqués de La Mole. Esta circunstancia se dio por buena sin dificultad. Una vez que quedó establecida, el joven diplomático y su amigo se dignaron hacerle unas cuantas visitas a Julien en los quince dÃas que pasó en su habitación. Julien les confesó que no habÃa ido a la ópera sino una vez en la vida.
—¡Eso es horrible! —le dijeron—. Pero si nadie va a otra parte. Su primera salida tiene que ser para El conde de Orgy.
En la ópera, el caballero de Beauvoisis le presentó al famoso cantante Geronimo, que tenÃa entonces un tremendo éxito.
Julien casi adulaba al caballero de Beauvoisis; esa mezcla de respeto propio, de importancia misteriosa y de fatuidad juvenil lo tenÃa encantado. Por ejemplo, el joven tartamudeaba un poco porque tenÃa el honor de tratar con frecuencia a un gran señor que padecÃa ese defecto. Nunca habÃa encontrado Julien, reunidos en una única persona, la ridiculez que divierte y la perfección en los modales que un pobre provinciano debe intentar imitar.
Lo veÃan en la ópera con el caballero de Beauvoisis; esta relación hizo que sonase su nombre.