Rojo y negro
Rojo y negro Quiso conocer, pese a sus amigos dandis, al célebre Philippe Vane, el único filósofo que haya tenido Inglaterra después de Locke. Se lo encontró concluyendo su séptimo año de cárcel. «La aristocracia no se anda con chiquitas en este paÃs —pensó Julien—; y además a Vane lo han deshonrado, vilipendiado, etc.»
A Julien le pareció muy animado; rabiar contra la aristocracia le impedÃa aburrirse. «Este es —se dijo Julien al salir de la cárcel— el único hombre alegre que he visto en Inglaterra.»
La idea que les resulta más útil a los tiranos es la de Dios, le habÃa dicho Vane.
Suprimimos el resto del sistema por cÃnico.
Cuando regresó, le dijo el señor de La Mole:
—¿Qué idea divertida me trae usted de Inglaterra?
Julien callaba.
—¿Qué idea trae, divertida o no? —añadió en el acto el marqués.
—Primo —dijo Julien—: el inglés más sensato está loco una hora al dÃa: lo visita el demonio del suicidio, que es el dios de la comarca.
»Secundo: el ingenio y el talento pierden un veinticinco por ciento de su valor al desembarcar en Inglaterra.
»Tertio: no hay nada en el mundo tan hermoso, tan admirable ni tan conmovedor como los paisajes ingleses.