Rojo y negro
Rojo y negro »Si fuese la compañera de un hombre como Julien, a quien solo le falta la fortuna que yo tengo, llamaría continuamente la atención y no pasaría inadvertida en la vida. Lejos de temer continuamente una revolución, como les sucede a mis primas, quienes, por temor al pueblo, no se atreven a reñir a un postillón que lleva mal el coche, tendría la seguridad de contar con un papel, y con un papel importante, pues el hombre a quien he escogido tiene carácter y una ambición sin límites. ¿De qué carece? ¿De amigos? ¿De dinero? Yo se los proporciono.» Pero al pensar así trataba hasta cierto punto a Julien como a un ser inferior cuyo amor se consigue cuando se quiere.