Rojo y negro
Rojo y negro O, how this spring of love resembleth
the uncertain glory of an April day;
which now shows all the beauty of the sun,
And by and by a cloud takes all away![60]
SHAKESPEARE
Pensando en el porvenir y en el papel singular que esperaba de él, Mathilde no tardó incluso en echar de menos las charlas áridas y metafísicas que solía tener con Julien. Cansada de tan elevados pensamientos, también echaba a veces de menos los momentos de felicidad que había hallado a su lado; estos últimos recuerdos no acudían sin remordimientos y en algunos momentos la agobiaban.
«Pero, si es una flaqueza mía —se decía—, es digno de una joven como yo no olvidar sus deberes más que por un hombre de mérito; no podrán decir que es su bonito bigote ni su donaire al montar a caballo lo que me ha seducido, sino sus profundas conversaciones acerca del porvenir que le espera a Francia, lo que opina del parecido entre los acontecimientos que se nos van a venir encima y la revolución de 1688 en Inglaterra. Me he dejado seducir —les respondía a sus remordimientos—, soy una débil mujer, pero, al menos, sus prendas externas no me han extraviado, como si fuera una muñeca.