Rojo y negro
Rojo y negro —Hay quien tiene prisa por verme terminar —dijo fogosamente y dando de lado por completo aquella cortesÃa risueña y aquel lenguaje rebosante de mesura que Julien creÃa que formaban parte de su carácter—; hay quien tiene prisa por verme terminar; no se me tienen en cuenta los esfuerzos que hago para no ofender los oÃdos de nadie, por muy suspicaces que sean. Pues bien, señores, seré breve.
»Y les diré con palabras de lo más vulgar que Inglaterra no tiene ya ni un céntimo para ponerlo al servicio de la buena causa. Ni aunque regresara el mismÃsimo Pitt conseguirÃa engañar, con todo su talento, a los pequeños terratenientes ingleses porque saben que solo la breve campaña de Waterloo les costó mil millones de francos. Ya que quieren frases claras —añadió el ponente, cada vez más animado—, les diré: ayúdense a sà mismos, porque a Inglaterra no le queda ya una guinea para ponerla a su servicio; y cuando Inglaterra no paga, ni Austria, ni Rusia, ni Prusia, que solo tienen valor y no tienen dinero, pueden sostener contra Francia más de una campaña o dos.