Rojo y negro

Rojo y negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Su cortesía recibió la oportuna recompensa; a eso de las ocho anunciaron a la mariscala de Fervaques. Julien se escabulló y no tardó en regresar ataviado con el mayor esmero. La señora de La Mole le agradeció muchísimo esa marca de respeto y quiso mostrarle su satisfacción hablándole de su viaje a la señora de Fervaques. Julien se acomodó junto a la mariscala de forma tal que Mathilde no le viese los ojos. Colocado así, según todas las normas del arte, hizo a la señora de Fervaques objeto de su más embobada admiración. Era con un parlamento sobre ese sentimiento como empezaba la primera de las cincuenta y tres cartas que le había regalado el príncipe Korázov.

La mariscala anunció que iba a la Ópera Bufa. Julien se apresuró a ir también; se encontró con el caballero de Beauvoisis, quien se lo llevó a uno de los palcos de los señores de la nobleza de la cámara, precisamente al lado del palco de la señora de Fervaques. Julien la miró continuamente. «Tengo que llevar un diario del asedio —se dijo al volver al palacete—; si no, se me olvidarán los ataques que llevo a cabo.» Hizo el esfuerzo de escribir dos o tres páginas sobre ese tema tan fastidioso y así consiguió, cosa admirable, no pensar casi en la señorita de La Mole.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker