Rojo y negro
Rojo y negro »Sin embargo, ¡cuántas conversiones han empezado así! Lo que me hace concebir buenos augurios para esta es la diferencia de su estilo con el de los jóvenes cuyas cartas he tenido ocasión de ver. Es imposible no hallar unción, gran seriedad y mucha convicción en la prosa de este joven diácono; tendrá la suave virtud de Massillon[72]».