Rojo y negro

Rojo y negro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Quiere garantías, mi buen amigo —añadió Mathilde, tras un silencio que había esperado que rompiera Julien—; es algo justo. Rápteme, vámonos a Londres… Me perderé para siempre, quedaré deshonrada… —Tuvo el valor de retirarle la mano a Julien para taparse los ojos. Todos los sentimientos de decoro y virtud femenina habían regresado a esa alma—. ¡Bien está! Deshónreme —dijo por fin con un suspiro—; es una garantía.

«Ayer fui afortunado porque tuve el valor de ser severo conmigo mismo», pensó Julien. Tras un breve momento de silencio, recuperó el suficiente imperio sobre su corazón para decir con tono gélido:

—Cuando esté ya de camino hacia Londres, una vez deshonrada, por usar una de sus expresiones, ¿quién me responde de que me querrá y de que mi presencia en la silla de postas no le parecerá inoportuna? No soy un monstruo; hacer que se pierda ante la opinión pública no será para mí sino una desgracia más. El obstáculo no es la posición que ocupa usted en sociedad; es, por desgracia, su carácter. ¿Puede responder ante sí misma de que me va a querer ocho días?

(¡Ah, que me quiera ocho días, solo ocho días y me moriré de felicidad! —se decía Julien por lo bajo—. ¿Qué me importa el porvenir, qué me importa la vida? Y ¡esa felicidad divina puede empezar en este mismo instante si quiero, solo depende de mí!)


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker