Rojo y negro
Rojo y negro Al principio a Julien le desconcertó la premiosidad del marqués; pero, pasadas unas semanas, empezó a intuir que el señor de La Mole no tenÃa para este asunto ningún plan concreto.
La señora de La Mole y todos los de la casa creÃan que Julien andaba de viaje por provincias para la administración de las fincas; estaba escondido en la rectorÃa del padre Pirard y veÃa a Mathilde casi a diario; todas las mañanas pasaba ella una hora con su padre, pero a veces transcurrÃan semanas enteras sin que hablasen del asunto que les tenÃa ocupado por completo el pensamiento.
—No quiero saber dónde está ese hombre —le dijo un dÃa el marqués—; envÃele esta carta.
Mathilde leyó:
Las fincas de Languedoc producen 20.600 francos. Le doy 10.600 francos a mi hija y 10.000 francos al señor Julien Sorel. Les doy las fincas, por supuesto. Diga al notario que redacte dos escrituras de donación por separado y que me las traiga mañana; después de lo cual, no habrá ya relación alguna entre nosotros. Ah, señor mÃo, ¿debÃa yo esperar todas estas cosas?
El marqués de LA MOLE
—Se lo agradezco mucho —dijo alegremente Mathilde—. Nos iremos a vivir al castillo de Aiguillon, entre Agen y Marmande. Dicen que es una comarca tan hermosa como Italia.