Rojo y negro
Rojo y negro »Permítame que se lo diga —añadió tras muchas otras frases preparatorias—, dentro de quince años considerará una locura, disculpable pero, sin embargo, locura, el amor que me tuvo…
Dejó de hablar de pronto y se quedó ensimismado. Volvía a estar cara a cara con esa idea que tanto escandalizaba a Mathilde: «Dentro de quince años, la señora de Rênal adorará a mi hijo y usted se habrá olvidado de él».