Rojo y negro
Rojo y negro Tras quedarse a solas con Fouqué, quiso enterrar con sus propias manos la cabeza de su amante. Fouqué estuvo a punto de volverse loco de dolor.
Mathilde se ocupó de que esa cueva silvestre la adornasen mármoles esculpidos en Italia, que costaron una fortuna.
La señora de Rênal cumplió su promesa. No intentó quitarse la vida de forma alguna; pero, tres días después de morir Julien, murió ella, besando a sus hijos.
FIN
To the happy few