Rojo y negro
Rojo y negro Lo malo del imperio de la opinión, que, por lo demás, trae consigo la libertad, es que se mete en camisa de once varas; por ejemplo, en la vida privada. De ahà lo tristes que son América e Inglaterra. Para evitar entrar en el terreno de la vida privada, el autor se ha inventado una ciudad pequeña, Verrières, y, cuando ha necesitado un obispo, un jurado o un tribunal de lo criminal, lo ha situado todo en Besançon, donde no ha estado en la vida.