Rojo y negro
Rojo y negro El párroco de Brangues lo adoptó como a un hijo querido, le enseñó los primeros rudimentos de las ciencias y, merced a estos favores, Berthet ingresó en 1818 en el seminario menor de Grenoble. En 1822 una enfermedad grave le impidió seguir con los estudios. Le dio acogida el párroco, cuyos cuidados sustituyeron con éxito a la indigencia de los padres. Gracias a las apremiantes recomendaciones de este protector lo contrató el señor Michoud para que se hiciera cargo de la educación de uno de sus hijos; su funesto destino iba a convertirlo en el azote de esta familia. ¿Pensó la señora Michoud, mujer encantadora e inteligente que tenía a la sazón 36 años y una reputación intachable, que podría, sin peligro, prodigarle sus bondades a un joven de 20 años cuya salud requería cuidados particulares? ¿Había en Berthet una carencia de moral precoz que lo llevó a interpretar mal la naturaleza de esos cuidados? El caso es que aún no había transcurrido un año cuando el señor Michoud tuvo que pensar en poner fin a la estancia en su casa del joven seminarista.
Berthet ingresó en el seminario menor de Belley para proseguir sus estudios. Estuvo allí dos años y regresó a Brangues en las vacaciones de 1825.