El resplandor
El resplandor Danny, cada vez más pálido, sufrió otro ataque. Cuerpos invisibles lo lastimaban. Marcas aparecían en su cuello, en su torso. Wendy, al borde del colapso, buscó a Jack para huir del lugar. Pero lo encontró escribiendo... o fingiendo hacerlo.
—¡Tenemos que irnos! —gritó ella, mostrando las marcas en el cuerpo del niño—. ¡Algo lo está atacando!
Jack se rió.
—¿Irnos? ¿Ahora? Justo cuando empiezo a entender lo que quiere este lugar de mí...?
Wendy retrocedió. Su esposo ya no era el mismo.
Mientras tanto, Danny entraba en contacto con el corazón negro del Overlook. El resplandor le mostraba visiones: asesinatos pasados, un hombre con un martillo de roque arrastrando cadáveres, gritos de niños.
Y entonces vio a Grady.
—Usted no ha sido firme con su familia, señor Torrance —le dijo Grady a Jack, mientras lo encerraba en la despensa.
Jack, sediento de whisky, humillado, golpeaba la puerta.
—¡Ábranme! ¡Malditos bastardos!
Pero Grady no necesitaba llaves. Le abrió desde dentro de su mente.