El visitante
El visitante Un proyectil cruzó el aire. Una lata de refresco. Golpeó el hombro de Terry y rebotó en el suelo.
Marcy gritó.
—¡Déjenlo en paz!
Pero la multitud estaba enardecida. Alguien empujó. Otro escupió al suelo cerca de Terry.
Y entonces un disparo rompió el aire.
El sonido explotó en los oídos de Ralph, como un trueno demasiado cercano.
Marcy gritó. Terry cayó al suelo.
El caos estalló. Policías corrieron, gente gritó, y en medio de todo, Ralph vio al hombre que sostenía la pistola.
El hermano de Frank Peterson.
El chico tenía los ojos vidriosos, la respiración agitada, la pistola temblando en su mano.
Terry Maitland intentó hablar.
—Yo…
Otro disparo.
El mundo se fragmentó. Marcy se arrodilló sobre su esposo, su rostro bañado en lágrimas.
Terry Maitland murió antes de llegar al hospital.
Ralph Anderson sintió que el suelo se abría bajo sus pies.
Habían atrapado al hombre equivocado.
Pero el monstruo seguía suelto.