El visitante
El visitante —No. Una entidad. Algo que se alimenta del sufrimiento y la desesperación. Mata, adopta el rostro de alguien más y deja que el mundo se encargue de destruirlo. Cuando el daño está hecho, se desliza hacia su siguiente vÃctima.
Ralph sintió que el aire en la cafeterÃa se volvÃa más denso.
—No puedes esperar que crea eso.
—¿Ah, no? —Holly se inclinó sobre la mesa—. Entonces dime, Ralph… ¿cómo explicas que Terry Maitland estuviera en dos lugares al mismo tiempo?
Él no pudo responder.
Esa noche, revisó los expedientes hasta que el amanecer tiñó de gris las paredes de su oficina. La idea de que un algo anduviera suelto, tomando caras, dejando cuerpos destruidos a su paso, lo revolvÃa por dentro.
Entonces su teléfono sonó.
El número era desconocido.
Dudó antes de contestar.
—Anderson.
El silencio al otro lado era denso.
Luego, un susurro familiar.
—Te estoy viendo.
Ralph sintió un escalofrÃo helado recorriéndole la espalda.
—¿Quién eres?