La Milla Verde
La Milla Verde Era Harry. Algo pasaba en la casa del alcaide.
Corrieron hasta la residencia de Moores, la pequeña casa blanca detrás de la penitenciaría. Melinda Moores, la esposa del alcaide, estaba en la cama, gritando de dolor. Su piel estaba gris, sus ojos enrojecidos por el sufrimiento. El tumor en su cabeza la estaba matando.
El alcaide, Hal Moores, los miró con desesperación.
—No puedo hacer nada —dijo, con la voz rota.
Paul sintió un escalofrío en la nuca.
—John —susurró.
Coffey entendió antes de que se lo pidieran. Se acercó a la cama.
Hal se interpuso.
—¡No dejes que ese monstruo toque a mi esposa!
Paul puso una mano en su hombro.
—Déjalo intentar.
Moores no se movió, pero su respiración era entrecortada. Brutal y Dean lo tomaron de los brazos y lo alejaron.
Coffey se inclinó sobre la mujer agonizante.
Melinda abrió los ojos. Trató de gritar, pero su boca solo dejó escapar un sollozo.
Entonces Coffey la tocó.