La Milla Verde
La Milla Verde Y la casa entera pareció contener el aliento.
Melinda dejó de temblar. Sus ojos se quedaron fijos en el techo. Una sombra negra flotó en el aire, una corriente oscura que salió de su boca y entró en Coffey.
John Coffey se estremeció. Su pecho subió y bajó con fuerza. Luego se apartó, tropezando hacia atrás.
Se tambaleó… y dejó escapar un rugido.
Una nube de oscuridad salió de su boca, una masa negra que flotó en el aire antes de desaparecer.
Cuando el polvo se asentó, Melinda estaba despierta.
La piel había recuperado su color. Sus ojos ya no estaban inyectados en sangre. El tumor había desaparecido.
Hal Moores cayó de rodillas junto a la cama.
—Melinda… —susurró.
Ella lo miró, como si despertara de un sueño.
—¿Hal?
Paul tragó saliva. Coffey lo había vuelto a hacer.
Pero esta vez, lo había visto todo.
Coffey se tambaleó hacia la puerta, respirando con dificultad. Su piel brillaba de sudor.
Paul lo sostuvo.
—John… ¿estás bien?