La niebla
La niebla —Que lo intenten —dijo en voz baja.
La batalla por la supervivencia ya no era solo contra lo que se escondÃa en la niebla.
Era contra el terror desatado en los corazones de los hombres.
La madrugada cayó frÃa y silenciosa, apenas rota por los susurros de la niebla golpeando los ventanales como un animal paciente. En el interior del supermercado, la tensión habÃa llegado a su punto de ebullición.
David, Ollie, Amanda, Billy y unos pocos más sabÃan que no podÃan esperar más. La turba, alimentada por la locura de la señora Carmody, ya no pensaba. Solo obedecÃa.
—Esta noche o nunca —dijo Ollie, su voz apenas un murmullo mientras cargaba el revólver.
David envolvió a Billy en una manta, preparándolo para el frÃo que los aguardaba fuera. Billy abrió los ojos soñolientos.
—Papá… ¿vamos a casa?
David sonrió con tristeza.
—SÃ, campeón. Vamos a casa.
Pero la casa ya no existÃa. Al menos, no como él la recordaba.
Mientras se acercaban a la puerta principal, el infortunio los encontró.
