Mr. Mercedes
Mr. Mercedes El primero en unirse a su causa es Jerome Robinson, un joven afroamericano brillante que corta su césped. Es inteligente, hábil con la tecnologÃa, y rápidamente se convierte en su aliado. —Esto no es solo cortar el césped, ¿verdad, señor Hodges? —dice Jerome, con una media sonrisa. —No. Esto es cazar un monstruo —responde Bill.
Mientras tanto, Brady Hartsfield sigue observando. Su dÃa transcurre vendiendo helado a niños inocentes y reparando computadoras de ancianos solitarios. Pero su mente está en otro lado. Vive pendiente de Hodges. Ha manipulado su televisor con un dispositivo para enviarle señales subliminales, recordatorios de su fracaso.
—Vamos, gordo —se dice Brady—. ¿Cuánto vas a tardar en darte cuenta?
La presión entre cazador y presa crece. Solo que el rol de quién caza a quién comienza a invertirse peligrosamente.
El pasado regresa con fuerza cuando Bill visita a la madre de Olivia Trelawney, la mujer cuya Mercedes fue robado para la masacre. Olivia se habÃa suicidado poco después del crimen, destruida por la culpa. Su hermana, Janey, no cree en esa versión simple y comienza a colaborar con Bill. Es fuerte, directa, y con un pasado herido.
—No creo que mi hermana haya sido tan débil. Quiero saber la verdad —dice.
