No tengas miedo
No tengas miedo La máscara comienza a resquebrajarse. Holly no puede ignorar más las señales. Stewart —ese hombre callado, amable, cuidadoso— tiene grietas. Le tiembla la mano cuando se menciona a Duffrey. Se encierra por horas en el garaje. Su celular, normalmente olvidado, ahora nunca lo suelta.
—¿Estás bien? —insiste Barbara, confundida por su creciente distancia.
—Es el trabajo, nada más —responde él, mientras su mente recita los nombres de sus futuras vÃctimas.
Holly, decidida a confirmarlo, recurre a un viejo contacto en Narcóticos Anónimos. Pide, sin decirlo directamente, información sobre un hombre que usaba el alias Trig. Lo que escucha la deja helada: alguien con ese nombre desapareció hace tres años… y hablaba mucho de redención. De errores irreparables.
En su departamento, revisa fotos. Encuentra una antigua, borrosa, de Trig. Y la compara con Stewart. No son iguales, pero algo encaja. La forma del mentón. Los anteojos, distintos. La barba, ausente. Pero los ojos…
—Sos vos —susurra Holly.