Jumper
Jumper A la mañana siguiente, caminó hasta encontrar una carretera secundaria que lo llevó a un pequeño pueblo. Con dinero del maletín robado en Nueva York, se instaló en un motel barato. El lugar era casi vacío, con un televisor antiguo y cortinas gastadas. Allí, sentado en la cama, comenzó a escribir una lista en un viejo cuaderno que había encontrado:
Descubrir cómo funciona mi habilidad. Encontrar un propósito. Mantenerme a salvo.Era un intento desesperado de imponer orden en el caos de su vida, pero sabía que la respuesta a esas preguntas no vendría fácilmente.
Esa misma tarde, encendió la televisión para distraerse, pero lo que vio lo dejó helado. Un noticiero local transmitía imágenes de un banco en Nueva York. Reportaban sobre un misterioso robo en el que un hombre había desaparecido sin dejar rastro con un maletín lleno de dinero. Aunque las cámaras de seguridad solo captaron un destello borroso, los titulares hablaban de un criminal con tecnología avanzada.
Davy apagó la televisión, pero no pudo apagar el frío que se instaló en su pecho. “Me están buscando”, pensó. Había subestimado lo lejos que podían llegar las personas cuando querían respuestas, y el peso de su decisión lo aplastó.
—Esto es más grande de lo que pensé —se dijo en voz alta, intentando calmarse.