Jumper
Jumper —¿Qué me hicieron? —susurró al viento.
El recuerdo del hangar volvió a su mente: la mujer, su sonrisa frÃa, la mención de que no era el único. ¿HabÃa más personas como él? ¿También podÃan saltar? Y, si era asÃ, ¿qué querÃan de ellos?
Caminó sin rumbo, intentando ordenar sus pensamientos. SabÃa que no podÃa quedarse en ese desierto por mucho tiempo. Cerró los ojos, concentrándose en cualquier lugar que pudiera servirle como refugio, pero algo dentro de él se resistÃa.
—No... no, no ahora. ¡Vamos! —gritó, golpeando el suelo con el puño.
Nada.
El poder que antes habÃa sido una extensión de su voluntad ahora parecÃa fuera de su alcance. No sabÃa si era algo temporal o permanente, pero por primera vez en mucho tiempo, se sintió realmente atrapado.
Horas más tarde, cuando el sol comenzaba a desaparecer, vio una figura en el horizonte. Era pequeña al principio, una sombra borrosa, pero se fue definiendo con cada paso. Davy se puso de pie, alerta.
—¿Hola? —gritó, pero su voz murió en el viento.
La figura se acercó lo suficiente como para que Davy distinguiera detalles: era un hombre alto, con ropa simple y una expresión neutra, como si no tuviera miedo ni intención de atacar.