Jumper
Jumper —Finalmente te encontré —dijo el hombre, con una voz tranquila pero autoritaria.
Davy dio un paso atrás.
—¿Quién eres? ¿Qué quieres?
El hombre levantó una mano en señal de paz.
—Mi nombre no importa. Pero, como tú, tengo habilidades. Y, como tú, he sido perseguido.
Davy entrecerró los ojos, intentando leer las intenciones del extraño.
—¿Fuiste tú quien me trajo aqu�
El hombre negó con la cabeza.
—No. Fue tu poder. O mejor dicho, la forma en que lo usaste. Saltar no es solo un acto fÃsico, Davy. También es una conexión con algo más grande. Algo que la mayorÃa de nosotros no entiende.
Davy lo miró, incrédulo.
—¿Qué estás diciendo? ¿Que esto es mi culpa?
—No, pero tus saltos están... desequilibrados. Estás empujando los lÃmites de lo que tu cuerpo puede soportar. Y ellos lo saben. Por eso te están cazando.
—¿Ellos?
—Las personas que viste. No son policÃas. No son del gobierno. Son algo peor: una organización que quiere controlar lo que no entiende. Y, créeme, Davy, si te atrapan, no habrá escape.