Aventuras de un cadaver
Aventuras de un cadaver —No sé quién de los dos es peor —habÃa exclamado—: si ese viejo sin escrúpulos o ese joven sobrino suyo tan grosero como malvado. ¡En todo caso voy a escribir en seguida al Pall Mall para denunciarlos a ambos! ¡Cómo! ¿Me dice usted que no? ¡Poco a poco, caballero, es preciso que sean denunciados! Es un deber público… ¿Cómo? ¿Dice usted que el tÃo es un conferenciante radical? En ese caso, tiene usted razón. ¡Hay que proceder con más reserva! ¡Estoy seguro que ese pobre señor ha sido vÃctima de un escandaloso engaño!