Aventuras de un cadaver
Aventuras de un cadaver Pero, por otra parte, hay que reconocer que el flautín es un instrumento, si no misterioso, envuelto por lo menos en una espesa capa de misterio. ¿Por qué, por ejemplo, se le da el nombre de «pito de un cuarto» cuando jamás he visto que se llegue a vender por tan mínimo precio? Se le llama también a veces «pito de estaño» y sin embargo, mucho me engaño, o no entra para nada el estaño en su composición.
Por último, desearía saber en qué profunda catacumba, en qué desierto, lejos de todo oído humano, realiza su aprendizaje el tocador de flautín. Cualquiera de nosotros ha oído seguramente a personas que aprendían a tocar el piano, el violín o la trompa de caza, pero el cachorro del tañedor de flauta (como el del salmón) se oculta a la más perspicaz observación. Jamás llegamos a oírle hasta que llega a tener perfecta maestría.