Fabulas
Fabulas —¡Ay! —exclamó—. ¡Te has quitado los grilletes!
—¡Por lo que más quieras, no se lo digas a tu tÃo! —suplicó el muchacho.
—Si temes a mi tÃo, ¿cómo es que no le temes al rayo?
—Eso son cuentos de viejas —dijo el otro—. Sólo se los cuentan a los niños. Muchos de nosotros venimos aquà por las noches y bailamos juntos en el bosque. Nunca nos ha pasado nada malo.