Fabulas
Fabulas —¡El diablo acompaña a este faquir! —dijo el sacerdote—. La verdad es que no veo el sentido de proseguir esta peregrinación.
—¡AnÃmate! —dijo el hombre de virtud—. ¡Grande es el bien y ha de prevalecer!
—¿Tan seguro estás de que ha de prevalecer? —preguntó el sacerdote.
—En ello empeño mi palabra —respondió el hombre de virtud.
Y esto hizo que el sacerdote continuara de mejor ánimo.
Finalmente, un hombre se les acercó corriendo y les dijo que todo estaba perdido: los poderes de la oscuridad asediaban las Mansiones Celestiales, OdÃn iba a morir y el mal triunfarÃa.
—Esto es muy decepcionante —dijo el hombre de virtud.
—Todo está perdido —dijo el sacerdote.
—¿Será demasiado tarde para pactar con el diablo? —preguntó el hombre de virtud.
—Espero que no —contestó el sacerdote—. En todo caso, podemos intentarlo. Pero ¿qué haces con el hacha? —le preguntó al trotamundos.
—Me dispongo a morir con OdÃn —respondió el trotamundos.