Fabulas
Fabulas Y con esto salieron a las puertas del palacio y llegaron hasta la orilla del mar en el crepúsculo. A un lado rompÃan las olas y al otro revoloteaban las hojas muertas. Y las nubes surcaban el cielo, veloces, y las gaviotas volaban en sentido contrario a las agujas del reloj. Y cuando se acercaron a esa zona de la playa donde habÃan sucedido cosas extrañas en tiempos pasados, hete aquà que vieron a la bruja, bailando en sentido contrario a las agujas del reloj.
—¿Por qué bailas en sentido contrario a las agujas del reloj? —preguntó la hija del Rey—. ¿AquÃ, sobre la arena blanca, entre las olas y las hojas muertas?
—Oigo en el viento un sonido semejante a una flauta —dijo la bruja—. Y por eso bailo en sentido contrario a las agujas del reloj. Pues se aproxima el don que te dejará desnuda, y el hombre que te procurará cuidados. Mas para mà ha llegado el dÃa de mañana sobre el que tanto he reflexionado, y la hora de mi poder.
—Y dime, bruja, ¿cómo es que tiemblas ante mis ojos como un jirón de tela y te veo pálida como una hoja muerta?
—Porque ha llegado el dÃa de mañana sobre el que tanto he reflexionado, y la hora de mi poder —respondió la bruja, y cayó sobre la arena. Y se transformó en un tallo de alga, y en polvo de arena, y una pulga brincó en el lugar donde antes se encontraba la bruja.