La Flecha negra
La Flecha negra Al verlo, Dick se detuvo, y en cuanto cesó de correr advirtió un confuso rumor, que rápidamente fue aumentando. Al principio parecÃa ser debido a una ráfaga de fortÃsimo viento; pero pronto se hizo más definido, transformándose claramente en el galopar de unos caballos. Con la velocidad del rayo, un escuadrón de hombres dio la vuelta al recodo, pasó ante los muchachos y desaparecieron en un instante. Galopaban como si en ello les fuera la vida, en completo desorden; algunos iban heridos, y junto a ellos se veÃan caballos sin jinete y con las sillas ensangrentadas. Eran fugitivos de la gran batalla.