La Flecha negra
La Flecha negra De tal modo, los dos reducidos grupos de hombres de la Flecha Negra se encontraron frente a la tapia que daba al mar; por decirlo así, cogieron entre dos fuegos a parte de los desconocidos; mientras que el resto huía en distintas direcciones, como si en ello les fuera la vida, y pronto se dispersaron en la oscuridad.
Con todo, la lucha no había hecho más que empezar. Aunque los forajidos de Dick contaran con la ventaja de la sorpresa, eran muy inferiores en número a los hombres que habían rodeado. Entretanto la marea había subido; la playa quedaba reducida a una pequeña franja, y en este húmedo campo de batalla, entre los rompientes y la tapia del jardín, comenzó, en la oscuridad, una incierta, furiosa y mortal batalla.