La Flecha negra
La Flecha negra
UNA HORA después había regresado Dick a La Cabra y la Gaita, desayunando allí y recibiendo las noticias de sus mensajeros y centinelas. Duckworth continuaba ausente de Shoreby, y esto ocurría con mucha frecuencia ya que representaba muchos papeles en el mundo; estaba interesado en diferentes empresas y dirigía múltiples asuntos. Había fundado aquella Sociedad de la Flecha Negra, como hombre arruinado y ansioso de venganza y dinero; sin embargo, los que más a fondo le conocían, le tenían por agente y emisario del gran hacedor de reyes de Inglaterra, Richard, conde de Warwick.
El caso es que, en su ausencia, le tocó a Richard Shelton dirigir sus negocios en Shoreby, y, al sentarse a comer, se hallaba lleno de preocupaciones que su rostro reflejaba. Había quedado acordado con lord Foxham que aquella noche darían un golpe audaz para poner en libertad a Joanna Sedley a viva fuerza. De todos modos, los obstáculos eran muchos y a medida que iban llegando sus espías, todos traían noticias desagradables.
