La Flecha negra

La Flecha negra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Aquí tenéis, pues —dijo—, la madriguera del viejo Lawless. ¡Quiera el cielo que no entre aquí ningún perro raposero! Mucho he robado yo por el mundo desde que tenía catorce años y huí por vez primera de mi abadía, con la cadena de oro del sacristán y un misal que vendí por cuatro marcos. He estado en Inglaterra, y en Francia, y en Borgoña, y en España también en peregrinación por el bien de mi pobre alma, y en el mar, que no es país de nadie. Pero mi sitio está aquí, master Shelton. Mi patria es esta madriguera en la tierra. Llueva o sople el viento… luzca abril y canten los pajarillos y caigan las flores en torno a mi lecho, o venga el invierno y me sienta solo con mi buen compadre el fuego mientras el petirrojo gorjea en el bosque… aquí están mi iglesia y mi mercado, mi mujer y mi hijo. Aquí vuelvo a refugiarme siempre, y aquí, ¡quiéranlo los santos!, quisiera morir.

—No hay duda de que es un rincón caliente —observó Dick—, agradable y escondido.

—Necesita serlo —repuso Lawless—, porque si lo descubriesen, master Shelton, me destrozarían el corazón. Pero aquí —añadió escarbando con sus gruesos dedos en el arenoso suelo—, aquí está mi bodega y vais a probar una botella de fuerte y excelente cerveza añeja.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker